- Vos no me vas a creer pero la necesito
- No te preocupes, eso pasa con el tiempo
- Pasa. Pero igual me duele
- No te sientes mal. ¿Sabés qué?
- ¿Qué?
- Yo también la necesito
Un pie fantasma contra mi muslo
Apareció ahí, no me preguntes cómo. Yo sentí -solamente- cuando se apoyaba sin violencia y quedaba prendido, quieto, haciendo un poco de presión cada cinco o diez segundos para recordarme que estaba, moviéndose un poco, lo natural
solamente.
demasiado poco
falto de todo/ abajo/ al final
caído herido solo/ murió el viejo
roto llantísimo ciego amortajado
dicen por ahí que una vez
llegó una carta/ para él y él
rompió el lacre leyó la carta
la guardó/ y sus ojos construyeron algo parecido a la alegría
yo no les creo
Todo, menos el tedio, me da tedio (Fernando Pessoa)
Todo menos el tedio me da tedio.
Quiero sin tener sosiego sosegar.
Tomar la vida todos los días
Como un remedio,
De esos remedios que hay para tomar.
Tanto aspiré, tanto soñé que tanto
De tantos tantos me hizo nada en mí
Mis manos quedaron frías
Sólo de aguardar el encanto
De aquel amor que las calentara al fin.
Frías, vacías, Así.
Mirador, según la RAE
1. adj. Que mira.
2. m. Corredor, galería, pabellón o terrado para explayar la vista.
3. m. Balcón cerrado de cristales o persianas y cubierto con un tejadillo.
4. m. Lugar bien situado para contemplar un paisaje o un acontecimiento.